Consejos deportivos

Mi lesión de rodilla: cómo fue y cómo la superé

Por el 20 julio, 2018

¡Ep hola! A raíz de las últimas pruebas que he hecho mucha gente me ha preguntado por mi lesión de rodilla, y por eso creo que es momento de explicaros todo. Ya he ido hablando de ella en otros posts y vídeos, pero nunca había centrado todo un post en hablar de cómo fue y cómo la superé, y creo que es muy interesante sobre todo para aquellos que estáis en situaciones parecidas.

Que tenga un brazalete indio tatuado en la pierna izquierda no es una casualidad. Es mi punto débil, y este tatuaje me hace recordar que no es tan débil como yo a veces creo. La tengo que cuidar, la tengo que mimar, pero puede tener toda la fuerza, y de hecho lo ha demostrado en muchas pruebas. Para mí el brazalete le da esa fuerza y potencia que por sí sola no tiene, y eso me motiva a seguir y a esforzarme.

Obviamente tengo mucha conciencia de qué puedo hacer, qué no puedo hacer, qué ejercicios son los correctos y cómo puedo trabajarlos, y por eso he conseguido acabar los retos que me he propuesto. Pero nunca sola, sino asesorada siempre por especialistas que me recomiendan cómo debo ejercitar y qué precauciones debo tomar.

Pero como siempre, empecemos por el principio: cómo me lesioné.

Cómo me rompí los ligamentos cruzados

Muchos de vosotros ya sabéis que hace unos cuantos años un 31 de diciembre moría mi madre. El día 4 de enero mi hermano y yo nos llevamos a mi padre a esquiar, pese a estar tristes, agotados, haber estado muchas noches sin dormir… Pensamos que era una idea muy bonita sacarlo del entorno en el que habíamos pasado toda la enfermedad de mi madre y llevarlo a las pistas donde solíamos ir los cuatro y donde a veces se iban ellos dos a esquiar o pasar un fin de semana romántico cuando nosotros ya éramos un poquito más mayores.

Recuerdo la primera bajada como si fuera ayer. La necesidad de sacar adrenalina hizo que la bajásemos con mucha fuerza, con mucha potencia, para homenajearla a ella, gritándole en silencio que si ella no podía hacerlo, nosotros lo hacíamos por ella. Íbamos juntos, nos mirábamos, sentíamos esa fuerza que nos faltaba porque estábamos debilitados con la enfermedad y muerte de mi madre.

En la segunda bajada yo estaba bajando gas a fondo y en ese momento vi que se me cruzaba un niño. Modifiqué la trazada del esquí para esquivarlo, pero al hacerlo me di cuenta de que por el otro lado iba su amigo. No había opción: me lo iba a llevar por delante. Así que decidí frenar en seco pese a saber que era una maniobra súper peligrosa. Los esquís se clavaron totalmente y mi cuerpo no aguanto la embestida. Tengamos en cuenta que en esa época yo no tenía musculatura suficiente como para aguantar un golpe tan fuerte. El cuerpo dio un giro de 180 grados, se giró completamente y en ese mismo momento sentí que me rompía.

El dolor era insoportable, me tumbé en el suelo y llegó mi hermano que bajaba detrás. Le expliqué que me había hecho mucho daño pero intenté levantarme y seguir. Entonces fue cuando noté que le rodilla estaba prácticamente suelta, y no podía aguantar el dolor. Al verme así Valen me dijo enseguida que me había roto los ligamentos cruzados. Curiosamente hacía unos años a él le había pasado lo mismo en la misma pierna.

Me llevaron al hospital enseguida y después de hacerme pruebas me confirmaron lo que nos temíamos: me había roto el ligamento cruzado y el zigzag provocado por la rotura me había seccionado un trozo de menisco. Creo que ahí me di cuenta de la magnitud de la tragedia, porque aunque lo pienses siempre tienes esperanza de que no sea así, pero cuando te lo dicen los médicos todo cambia. Sabía que era una lesión dura, muy dolorosa, con preoperatorio, operación y recuperación, que entre todo sumaba unos 8 meses.

Imagináos cómo estaba yo, en un momento tan malo emocionalmente a raíz de la muerte de mi madre, totalmente agotada por las últimas semanas de enfermedad y ahora me decían que iba a estar muchos meses para intentar recuperarme. Fue durísimo, pero me di cuenta de que lo tenía que afrontar paso a paso. Es un proceso doloroso y difícil, pero es esencial concienciarte de que de eso depende que tú el día de mañana puedas volver a hacer ejercicio con normalidad.

Cómo superé mi lesión de rodilla

Recalco, porque es importante hacerlo, que hay esperanza, siempre la hay. Que si trabajamos duro, con una buena recuperación y siempre guiados por especialistas luego podremos volver a hacer vida normal, incluso aquellos deportes que nos encantan, siempre teniendo en cuenta 3 factores esenciales:

  • La recuperación es imprescindible. Aunque duela hay que hacer cada día lo que toque, lo que os digan los médicos y fisios que estén llevando vuestro caso.
  • Hay que buscar ayuda para realizar los entrenamientos específicos y conseguir fortalecer muchísimo toda la musculatura que envuelve la lesión.
  • Las rodilleras y apoyos varios son esenciales para ir mejorando poco a poco y hacerlo con seguridad.

Para mi fue crucial el uso de soportes articulares. Ahí descubrí la marca Futuro, de hecho me la recomendó mi fisio. No solamente hacen productos para todas aquellas personas que hayan sufrido lesiones sino también para proteger a esas personas que, por lo que sea, tienen alguna debilidad en alguna de sus articulaciones.

Lo primero que utilicé fue la rodillera reforzada de Futuro. Tiene unos estabilizadores rígidos en la parte lateral que proporcionan mucha seguridad porque refuerzan y ayudan a que la rodilla haga el ejercicio que tiene que hacer de flexión sin irse hacia los lados. También tiene una almohadilla para proteger toda la zona de la rótula.

A partir de ahí empecé a andar, y luego a trotar un poco. Cuando noté que podía andar y no tenía que estar sentada sentí que avanzaba y fue genial psicológicamente.

El siguiente paso fue utilizar la rodillera de Furturo “Sport”. Bastante parecida a la anterior, pero no tenía los laterales rígidos. De esta manera me daba más movilidad. Está hecha con un tipo de material que conservaba el calor en la articulación y absorbe el sudor.

Ahí empecé a hacer otro tipo de ejercicios y a practicar otros movimientos con la rodilla. Como siempre, todo esto combinado con sesiones de fisio.

Después de eso ya pasé a la rodillera confort que viene con diferentes tipos de refuerzo pero es mucho más elástica. Es una rodillera que he utilizado muchísimo y sigo haciéndolo cuando veo que tengo la zona cargada, que necesito protegerlo…

Y finalmente el soporte rotuliano con ajuste de precisión Sport. Lo he utilizado y lo utilizo muchísimo, incluso se vino conmigo al Ironman. Está hecho de un material específico y tú lo puedes apretar más o menos según la sujeción que necesites. Va bien para todo tipo de piernas. Ayuda muchísimo a que no se cargue el rotuliano más de lo que se tiene que cargar, por eso lo utilizo muchísimo para el entrenamiento.

En resumen, quería explicaros mi lesión de rodilla para todas las ocasiones en que comente algo de ella, así podréis saber exactamente qué pasó y cómo he conseguido llegar hasta donde estoy ahora. También era importante para mí dar este mensaje de esperanza para cualquiera que tenga esta misma lesión o alguna parecida. Con esfuerzo y trabajo volveréis a poder hacer deporte y disfrutaréis de ello, que es lo más importante.

Aquí tenéis el vídeo donde lo explico todo:

No puedo acabar el post sin recordaros que vienen unos mesecillos a tope. Pronto haremos muchísimas pruebas, algunas con mi hermano, otras con Mar, otras en las que os presentaré a gente que todavía no conocéis. Seguro que os encantarán todas.

Si estáis pasando o habéis pasado por alguna lesión, contádme cómo lo estáis superando y qué es lo que más os ha ayudado, y si probáis alguna de las rodilleras o el soporte rotuliano también. ¡A disfrutar que son dos días!

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MERCÈ SANJUAN
Barcelona

CEO y Productora Ejecutiva @GordonSeen. Creadora y realizadora de sueños. Todo es posible hasta que te demuestres lo contrario! Amante de los retos!

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